Poesía actual. El Sevilla.


   Un personaje que simplemente es genial, "El Sevilla", un poeta de nuestro tiempo que será más o menos comprendido y que estoy seguro que le da totalmente igual lo que pensemos. Si este poema no consigue arrancaros una sonrisa, nada en el mundo será capaz de hacerlo.


"Voy a empezar hablando de algo desagradable,
para mucha gente de mal gusto,ordinario, 
algo de los que mucha gente prefiere que no hable,
pero algo tan común como las moscas,
algo que forma parte de la vida de todos,
desde el más pobre hasta el más respetable,
desde el que tiene más dinero al que tiene menos,
algo de lo que no hablan los periódicos, ni las revistas, ni los tebeos,
voy a empezar hablando del "peo".
El peo: esa masa de aire sin forma definida ni color,
nube gaseosa que no puede definirse ni como liquido ni como cosa
ya que es algo que simplemente huele...no como las rosas pero huele,
sin respetar clase sociales, ni profesiones, ni el color de las pieles,
el "peo" simplemente huele.
Se lo ha tirado el más guapo, se lo ha tirado el más feo,
nunca ni ninguno puede negarse 
que alguna vez se ha soltado un "peo".
El "peo", ya puede ser sonoro o silencioso, 
ruidoso, por lo bajini o traicionero o incluso tardoso.
Está el famoso "peo" del ascensor,
o el "peo" del egoísta que es el que se pega uno solo para él, enterito, en la cama por la noche,
o el que se tira uno cuando esta solo en el coche,
esta el "peo" del mamón que es el que se pega uno y no dice nada cuando está en una reunión,
esta el "peo" a traición que es el que uno va andando y lo deja escapar, 
comiéndoselo enterito el que va detrás.
Están también los "peos" que nunca salieron, el de récord, el demoledor,
el que se queda a medias o sale entero, 
y el más raro de todos el eructo, que como bien sabéis es un "peo" en un ascensor.
Está el triple "peo" mortal, el de la venganza, el que nadie oye,
el que mancha, el que quema, e incluso el que plancha.
El "peo" asesino, el folclórico, el trompetero, 
y también existen los "peos" estereofónicos.
Quien no ha escuchado eso de que eres como el "peo" del hortelano,
o eso de que mas vale "peo" en la mano que ciento volando,
o eso de que en casa del herrero "peo" de madera.
Por eso yo revindico, pido a voces y a gritos
el derecho a peerse libremente, cuando uno quiera, 
cuando a uno bienmente le venga,
que parece mentira que en este país se vea feo
que uno vaya por la calle y se pege un "peo".
Así que me vais a permitir que yo con todo el cariño del mundo,
con todo el amor de mi corazón,
me despido por el momento...
con un "peo" para todos ustedes".

   

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