Erase una vez: Un bebe en el congreso


   Y como la anterior  entrada fue sobre la desigualdad de género en la de hoy quiero hablar de la desigualdad de clases y eso que no quería sacar el tema de la política pero como de un tiempo a esta parte hasta me entretiene estoy un poco más puesto.

   Os voy a contar la historia de dos personas ficticias pero que seguro que ambas se os hacen muy familiares. La protagonista de la primera historia se llama Carolina, por ejemplo, madre trabajadora (como muchas en este país) de buena familia, en buena posición y con bastantes recursos económicos (de esas ya no hay tantas), que trabaja como diputada en el congreso (un buen trabajo) de un país en el que en principio todos sus ciudadanos son iguales. La otra protagonista también es una madre trabajadora, podrías ser incluso tu, o tu mujer, o tu hermana o tu mejor amiga, una madre cualquiera de tantas que conoces que también vivía en ese país.



   Aquel día Carolina abrió los ojos con la sensación de no haber dormido nada, después de una larga noche de lloros de su pequeño porque... bueno es un bebe y se despierta muchas veces. Apagó el despertador y empezó su rutina diaria, mientras se duchaba para ir al trabajo volvió a escuchar el llanto de bebe pero esta vez ella ya no fue a ver que ocurría porque rápidamente el llanto cesó. Terminó de ducharse y bajó a desayunar, allí estaba su desayuno, su bebe con un chupete y una mujer, de la que no recuerdo el nombre, que tenía al bebe entre sus brazos mientras lo mecía. Desayunó tranquilamente y pensó "¿y si hoy me llevo al  bebe a mi puesto de trabajo para revindicar que no podemos llevarlos? Lo voy a hacer" ,dijo. Y le pidió a la mujer que tenían en brazos a su hijo que lo preparara todo para ir a trabajar con el pequeño.

   Aquel día, nuestra otra protagonista abrió los ojos con la misma sensación de cansancio que tenía antes de quedarse dormida. Una noche dura, muchos lloros del pequeño al que le está intentando acostumbrar a los biberones porque hoy es el primer día que lo va a dejar en la guardería mientras ella y su marido van a trabajar porque se les han acabado los cuatro meses de baja y los dos de excedencia que se ha tenido que coger ella a costa de no ingresar dinero porque les daba "cosica" dejar a su bebe tan pronto en la guardería. Hoy el pequeño tiene seis meses pero en el sorteo de guarderías públicas no le ha tocado una plaza de lactante  y como en el 90% de las empresas, la de nuestra protagonista, no cuenta con guardería en su trabajo. Con lo que tiene que pagar una privada que le va a suponer casi la mitad del sueldo de ella, ya que se tiene que reducir el horario (y el sueldo) para poder estar con su bebe. Después de ducharse mientras su bebe lloraba desconsolado (su marido ya está trabajando), lo coge e intenta darle otro biberón que no quiere tomar de ninguna manera, así que le vuelve a dar el pecho y lo termina de vestir. Lo deja en la guardería dormido (menos mal porque sino eran lloros garantizados), y se separa de él hasta su vuelta del trabajo.

   Ese mismo día todos los medios de información recogen la imagen del pequeño bebe de Carolina en el puesto de trabajo de su mama, la que no ha necesitado reducirse las horas, ni cogerse excedencia, ni tan siquiera dejar al niño en la guardería de su empresa (que curiosamente esta si que tiene guardería), ni dejársela a esa mujer que le puso el chupete por la mañana y que ahora está fuera esperando al bebe porque pertenece a una clase (bueno o casta según lo queráis ver) que no necesita hacer todo lo que nuestra segunda protagonista ha tenido que hacer. Piensa Carolina, "Qué bien!, Estoy revindicando el derecho de las madres a criar a nuestros hijos como nosotras queremos" o eso es lo que dijo que pensaba, porque lo que en realidad pasaba por su mente es "mira! mira! que montón de cámaras sacándome fotos a mi y a mi hijo, qué importante soy".

   Nuestra segunda protagonista al llegar a casa después de su jornada laboral y de recoger a su pequeño de la guarde, ve en las noticias al bebe de Carolina y solo puede mirar al suyo y pensar para dentro "si te hubiera llevado a mi puesto de trabajo, mi jefe mi hubiera dicho que te llevara a casa y luego me hubiera hecho recuperar el rato que no hubiera estado trabajando,¿Qué quieres demostrar Carolina?¿Qué tu puedes hacer algunas cosas que yo no?. Si eso ya lo sabemos, lleváis muchos años haciéndolo"

   Es obvio que Carolina no va a llevar al bebe al trabajo todos los días, que es un gesto para darse a notar, porque intentan desviar la atención de otra cosa, porque incluso quiera revindicar algo, por lo que sea. Pero en este cuento hay tres cosas que no tienen justificación y son: Que el jefe de Carolina no la mandara a casa con su bebe, que el presidente del congreso no le dijera que el bebe no podía estar en el hemiciclo y la tercera y más grave es que ella debería haber dejado al bebe en la guardería que pusieron para precisamente estos casos en esa empresa.

   Y como todos los cuentos, este, tiene una moraleja: Piensa dos veces las cosas antes de hacerlas, bueno si eres como nuestra segunda protagonista si eres como la primera no hace falta.


 

 

 

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